porque la mascota de la legion es una cabra

Un cordero, la mascota de la Legión este año en lugar de una cabra, acompaña a los efectivos de la fuerza militar a lo largo del desfile del Día de la Celebración Nacional. /Rodrigo Jiménez (EFE)

Como todos los años, me he pasado el 12 de octubre sin despegar el ojo de la televisión. No es que sea bastante patriota. Es que deseo tajantemente el capricho de las cabras. ¡Qué donaire y donosura (que vienen a ser lo mismo) revela este hermoso animal claqueando sobre el asfalto. En mi pueblo montañoso de la sierra del Guadarrama, en ocasiones las veo saltar de peña a peña como fanáticos de un poema de Agustín García Calvo. Pero esto no es exactamente lo mismo. Les falta la marcialidad caprina que contribuye la cercanía de legionarios. Y tampoco puede despreciarse la inspiración cáprica que siempre y en todo momento subyace a la existencia de un borbón. Dios, patria, cabra y rey. Ahora nos lo afirmaban nuestros tradicionales.

La mística de la cabra de la Legión

En el otro cuerpo en el que se inspiró la Legión, los tercios españoles, se conoce que la soldadesca se cuidó de perros y otros animales que les proseguían. La existencia de las mascotas militares suponía asimismo un respiro de los horrores de la guerra. El ambiente para el que Millán-Astray creó esta fuerza era Marruecos, cuyos enfrentamientos eran singularmente cruentos. A lo largo de los años 20, las crónicas legionarias charlan de perros, rebaños ovinos y cerdos salvajes. No obstante, ahora a los 30 se veían fotografías con borregos acicalados.

No resulta extraño que los carneros fuesen opciones preferidos para una soldadesca tan imprudente. Socias al ímpetu, el ataque y el asedio, resumen acertadamente los valores que desea tener esa fuerza militar. Los registros prosiguen comentando de machos cabrío a lo largo de toda la historia legionaria. Por servirnos de un ejemplo, en una novedad de los años 30 que cuenta la actuación de la Legión en Asturias hace aparición ahora un borracho.

La llegada de la cabra a la Legión

No hay una historia específica de de qué forma llegó la cabra a ser la mascota de la Legión, si bien sí de la que podría ser el su comienzo, la del borrec. La primera oportunidad que se citó (según múltiples fuentes, entre ellos el General Dávila en su blog) fue en 1922 en el campamento de Rokba Gozal, compartido con los Regulares. Al regresar de las operaciones hallaron el campamento inundado de ovejas. A lo largo de la operación, el ganado había llegado al pie del campamento. Los rancheros y enfermos se les repartieron y, a la vuelta de la día, al bullicio de los soldados se unieron los balidos de los incontables borregos.

Según un viejo caballero legionario de la Base Alvarez de Sotomayor en Viator (Almería), las cabras se las adquieren a un cabrero de la región. Los propios legionarios las crían desde pequeñas (les dan comida y las limpian) y les enseñan a desfilar solas y sueltas. Comunmente acostumbran a tener 2, una que sabe y otra a la que se le está enseñando. Cada unidad militar (o bandera) tiene su mascota, si bien asimismo hay entidades que tienen otras, la mayor parte son cabras.

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