porque la cabra es la mascota de la legión

Un cordero, la mascota de la Legión este año en lugar de una cabra, acompaña a los efectivos de la fuerza militar a lo largo del desfile del Día de la Celebración Nacional. /Rodrigo Jiménez (EFE)

Como de año en año, me he pasado el 12 de octubre sin despegar el ojo de la televisión. No es que sea bastante patriota. Es que deseo tajantemente el capricho de las cabras. ¡Qué donaire y donosura (que vienen a ser lo mismo) revela este hermoso animal claqueando sobre el asfalto. En mi pueblo montañoso de la sierra del Guadarrama, en ocasiones las veo saltar de peña a peña como fanáticos de un poema de Agustín García Calvo. Pero esto no es exactamente lo mismo. Les falta la marcialidad caprina que contribuye la cercanía de legionarios. Y tampoco puede despreciarse la inspiración cáprica que siempre y en todo momento subyace a la existencia de un borbón. Dios, patria, cabra y rey. Ahora nos lo afirmaban nuestros tradicionales.

Mucho más mascotas de la Legión

La cabra de la Legión no es la única de las mascotas militares que tiene o tuvo el cuerpo. A estos perros o cerdos salvajes se agregaron transcurrido un tiempo otros especímenes que estaban en sus expediciones o aledaños. Por poner un ejemplo, fueron varios los monos adoptados, que proceden de Gibraltar o Ceuta. Asimismo los cerdos salvajes fueron muy populares. Exactamente la misma las cabras, la vehemencia y la fuerza cuadra con el ideario legionario. También, a lo largo del desfile del Día de las Fuerzas Armadas 2019 en Sevilla el preferido fue un pony llamado Paco.

Mucho más exóticas resultan otras de sus mascotas militares. En sus metas dentro de África criaron bóvidos locales como los arruíes. Asimismo se hicieron con gacelas. Por su lado, los papagayos aportaban la aptitud de imitar lo que afirmaban los soldados, comunmente insultos y brutalidades. Mención aparte merece Magan, un oso que acompañó al cuerpo a lo largo de los años cincuenta.

Las mascotas de la Legión

Muchas fueron las mascotas de los legionarios: monos de Ceuta y de Gibraltar, gacelas del Sáhara, cerdos salvajes, papagayos e inclusive un oso, a pesar de que los mucho más comunes fueron carneros y cabras. Esta última es la que al final se llevó la popularidad. La cabra de la Legión es prácticamente mucho más festejada que los propios legionarios en sus desfiles, vestida con un mantón bordado con su pertinente emblema y con su chapirio.

“Cualquier cuerpo de ejército colonial usa mascotas que proceden de los países donde se instala. Consecuentemente, la Legión durante la historia tuvo muchas mascotas. En los primeros tiempos monos, comunes en la región de Ceuta, el mono de Gibraltar, asimismo la arruina, el oso (popular el oso Magan) y papagayos, siempre y en todo momento bien adoctrinados por decir las palabrotas mucho más groseras y brutales”.

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