como contarle a alguien un fallecimiento de una mascota

La barrera primordial a la que nos encaramos en el momento en que nos encontramos a la vera de un individuo en luto y deseamos asistirle son nuestros temores: temor al mal, a la desaparición, a no entender qué decir o qué llevar a cabo, temor a llevar a cabo mucho más daño, etcétera.

Acompañar a alguien en luto piensa centrarse en el otro y ponerse junto a eso que padece, a sabiendas de que no contamos la aptitud de dejar en libertad mágicamente el mal de absolutamente nadie. Pero sí tenemos la posibilidad de sugerir una asistencia primordial oyendo, interesándonos, ofertando asistencia específica y acatando el desarrollo del otro.

¿De qué forma decir adiós a una mascota en los primeros días?

Según los psicólogos, la pérdida de una mascota acostumbra llevar exactamente los mismos procesos que una muerte de un individuo cercano y la primera etapa es la angustia, es esencial que usted como dueño no piensa que su mejor amigo no estará mucho más al costado.

Todas y cada una la gente manejan el desafío del mismo modo, tenga claro que el tiempo lo cura todo y se aprende a vivir con esto. Una recomendación es no comprar una mascota inmediatamente por el hecho de que ciertos estudios comentan que llegan a equipararlo con el animal que ha partido.

Tranquilidad para hacer llegar que su mascota está muerto

El desarrollo de desafío por el que pasamos los mayores es diferente que el de los pequeños. El mal de los pequeños tiende a ser mucho más oscilante. O sea, no acostumbran a buscar la soledad o plañir por varias horas o días por la mascota. Acostumbran a estar tristes un tiempo, después ponerse a divertirse, después regresar a plañir o nuevamente a estar triste.

De ahí que, para eludir sobresaltos de sobra, es recomendable transmitirles la novedad de que su mascota está muerto de manera calmada y apacible. Si quiere que el niño comprenda la pérdida, abordarlo en el momento en que estés totalmente ebrio por la emoción puede ser contraproducente.

De qué manera hacer llegar la novedad de la desaparición de un individuo cercano según la edad de pequeños y pequeñas

Las diálogos que se sostienen con un pequeño de 4 años no tienen relación con las que entablamos con un chaval de quince años. Como lograras imaginar, menos en el momento en que intentamos un tema especial como una muerte. Con pequeños de hasta un par de años, por poner un ejemplo, tenemos la posibilidad de buscar soporte en cuentos y canciones. “Debemos trabajar de manera visual a fin de que logren comenzar a comprender”, muestra Alma Serra. En la situacion de pequeños de entre 2 y cinco años, posiblemente hayan oído charlar de alguna muerte antes. Un compañero de clase, una mascota, algo visto en una película… Sus cuestiones y conmuevas que expresen van a ser mucho más complicadas.

Desde los seis años sí se muestran cuestiones realmente complejas. Entre las cuestiones comunes tiene relación a los últimos instantes de la persona fallecida. Desean comprender si hubo mal o padecimiento. “Yo pienso que contestar que sí solo contribuye angustia. Decirles que no ayuda a que realicen su desafío de manera sosegada”, piensa Alma. Transcurrido el tiempo descubrirán y comprenderán que ciertas muertes sí son dolorosas. Los jovenes, por servirnos de un ejemplo, son siendo conscientes de ello. A estas edades, las diálogos van a ser mucho más profundas y tienen la posibilidad de tener contenido filosófico. La pluralidad de elementos de acompañamiento que tenemos la posibilidad de brindarles asimismo es mucho más extensa, introduciendo libros y reportajes.

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