acompañar en el sentimiento por la muerte de una mascota

Las mascotas se consideran un integrante mucho más de la familia y su muerte puede ser realmente dolorosa para sus humanos. Los instantes antes y tras su partida son vitales para transitar un luto mucho más sano y dejar que el animal se vaya relajado.

Hay terapias para acompañar a las mascotas en su última etapa. Estas asisten a la gente a admitir la desaparición de sus animales ahora tener las herramientas primordiales para transitar estos últimos instantes.

¿De qué forma decir adiós a una mascota en los primeros días?

Según los psicólogos, la pérdida de una mascota acostumbra llevar exactamente los mismos procesos que una muerte de un individuo cercano y la primera etapa es la angustia, es esencial que usted como dueño no piensa que su mejor amigo no estará mucho más al costado.

Todas y cada una la gente manejan el desafío del mismo modo, tenga claro que el tiempo lo cura todo y se aprende a vivir con esto. Una recomendación es no conseguir una mascota inmediatamente pues ciertos estudios aseguran que llegan a cotejarlo con el animal que ha partido.

El desarrollo de desafío no debe omitirse

No puedes remover el mal de la pérdida de un individuo cercano. El desafío es un desarrollo natural: la persona precisa pasar de ahí que y lo habitual es que exactamente el mismo tiempo lo cure. Tu deseo de calmar el padecimiento de alguien de seguro es sincero, pero tienes que respetar las pautas y pretensiones.

Cada individuo experimenta el desafío de distintas formas. No obstante, según la teoría de Elisabeth Kübler Ross, todas y cada una pasan por una sucesión de fases que distinguen este desarrollo:

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En el momento en que tienes que tomar la resolución de la eutanasia

Por muy dolorosa que sea esta resolución considera que quizás llegó el instante de calmar el mal de tu amigo. Por todo cuanto te ha aportado, en parte se lo tienes que. Pues hay instantes en los que padecer por padecer no transporta a parte alguna y que «ganar» ciertas semanas con la compañía es una decisión egoísta en el momento en que ves el suplicio que piensa cada día nuevo para él. Es esencial acompañar a tu perro en este desarrollo. Es duro pero después, entender que se sintió arropado hasta el desenlace y hiciste todo cuanto podías por él te va a ayudar a localizarte mejor. Si puedes, procura respetar sus prácticas y deseos, aun en ese instante. Compartí 12 años con un boxer que detestaba ir al veterinario. En el momento en que reconocía el sendero comenzaba a arrastrar la pata y su frecuente carácter jovial desaparecía completamente. Sin charlar del trato que reservaba al pobre veterinario. Se realizó mayor, enfermó y debimos terminar con sus sufrimientos mediante la eutanasia. A fin de que ese instante fuera el menos desapacible para él, solicitamos a un veterinario que no conocía que viniese a nuestra casa. Allí en la esquina preferida de la alfombra del salón, nos despedimos todos de él y salió entre mimos y caricias.

En exactamente el mismo registro, hace unos años la crónica de Duke se realizó viral. Sus dueños debieron resignarse a practicarle la eutanasia pues padecía un cáncer de huesos que le había costado la amputación de una pata. Pero tuvieron la iniciativa de editar ese lamentable instante en una emotiva celebración de despedida. Duke pasó su último día cubierto de familia y amigos, jugando en un parque acuático y comiendo hamburguesas.

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